Eduardo Galeano: el contador de historias

El 15 de abril del 2014, hace exactamente un año, conocí a Eduardo Galeano.

Fue un martes lluvioso. Demoramos dos horas para llegar, quien vive en Rio de Janeiro sabe que la PUC-Rio en el barrio de Gávea no queda a mano, y más si te trasladas en colectivo con lluvia. Pero a pesar del largo viaje tuvimos la suerte de llegar antes de que empezara, nos sentamos bien adelante, para verlo de cerquita.

Le habían preparado una mesa en el medio del escenario, con un sillón cómodo. Llegó y se sentó, dijo que había sido un viaje muy largo hasta llegar ahí, que no podía creer el tránsito de Rio, abrió el libro “Hijos de los días” y leyó unos 8 o 9 cuentos, los leyó en portugués.

No había sillas, estábamos todos sentados en el piso y cuando comenzó a leer el silencio y la atención capturaron el ambiente, emociones fuertes impregnaron todo, se sentía en el aire. Lágrimas y risas en simultáneo. Nos contó sus relatos durante 1:30h. nos saludó y se fue. Sus historias nos tocaron, nos incomodaron, nos entristecieron, creo que nadie salió indiferente. Encontré un vídeo de este día, igualmente me gusta narrarlo, creo que tiene otro color, otro olor, otra textura.

Antes de irse dijo que dentro de cada persona hay una historia que merece ser contada, “Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero un pajarito me contó que estamos hechos de historias”. Eso era Galeano: un contador de historias. Escribía y narraba historias del sur, de los diferentes sures que hay en el norte, de los olvidados, los oprimidos, los sin voz, de nuestra América Latina, de nuestro mundo desigual. Y con sus historias nos invitó a reflexionar y a delirar con un mundo mejor.

Tengo 6 libros de Galeano en casa, ese día llevé el “Hijos de los días” con la ilusión de pedirle un autógrafo. Solo que mi ilusión no era original, había miles con la misma, y frente a la interminable fila dijo que no podría firmar libros.  Entonces solo me senté y lo escuché, y fue mágico. Hay momentos que siempre llevaremos en nuestra memoria, que vale la pena vivirlos. Hay historias que nos marcan, lecturas que nos transforman.

El lunes mi timeline en Facebook se impregnó de frases y cuentos de Galeano, con homenajes a lo largo y ancho del mundo, tristemente mis redes sociales quedaron más lindas con sus historias… De algo estoy segura, la gente no muere cuando deja de vivir, realmente muere cuando ya nadie la recuerda.

Gracias Galeano, por contarnos tus historias.

 

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